Gobernar con buenos deseos por Fernando Dworak
En teoría, las alianzas entre partidos podrían resultar una buena alternativa política y democrática para nuestro país. Pero, ¿esa es la realidad?, ¿hasta qué punto han funcionado? En los comisio de el pasado 4 de julio pudimos ver parte del resultado de éstas; y digo parte porque desde ese momento y en adelante, podremos ser testigos de la forma de gobernar y comparar a lo gobernantes que llegaron al poder enarbolando la bandera de las alianzas, de lo que lo hicieron respaldados por el peso político de un solo partido. Esperemos que en ambos casos se gobierne con inteligencia y a favor del pueblo, no sólo con buenas intenciones. En este nuevo artículo de Fernando Dworak, publicado la semana pasada en Gurú Político, podremos darnos una idea de algunos de estos conceptos. Como siempre, queda la cordial invitación para leelo y opinar.
Aunque es cierto que las decisiones públicas se toman casi siempre con premura e información limitada, quien se apoya en buenos deseos, cálculos alegres o apreciaciones falsas está condenado al fracaso. El político que propone algo basado en los anteriores elementos es un ingenuo (algo improbable, pues difícilmente hubiera llegado donde está), busca desviar la atención sobre algún tema o sólo nos está dando atole con el dedo.
Una vez pasado el triunfo de las alianzas entre el PAN y el PRD en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, el gran reto es dar resultados. De lo contrario sucederá con la mayoría de los estados donde ha habido alternancia: regresa el PRI bajo la creencia de que “ellos sí saben gobernar”.
El principal reto es cómo impulsar una agenda de gobierno frente a congresos locales donde no hay mayoría o ésta la tiene el PRI. Los partidos que entraron en las alianzas no tienen el camino fácil. En Oaxaca los grupos parlamentarios del PAN, PRD, PT y Convergencia reúnen 25 asientos de 42, y el PRI cuenta con 16. De los 26 distritos de mayoría en Puebla, la alianza Compromiso por Puebla (PAN, PRD, Panal, Convergencia) cuenta con 14 y el PRI-PVEM con 12. En Sinaloa la coalición “El cambio es ahora por Sinaloa “(PAN, PRD, PT, Convergencia) tiene 9 distritos de mayoría, mientras la “Alianza para ayudar a la gente” (PRI, PVEM, Panal) cuenta con 15.
Aunque los partidos que se aliaron contra el PRI dejaron claro que trabajarían sólo los temas donde hubiese coincidencias como la pobreza, la salud, la educación y la creación de empleo, no se tienen garantías de que actúen de manera cohesiva. Es más: un sistema presidencial como el nuestro carece de mecanismos para que colaboren los partidos, toda vez que tanto el ejecutivo y el legislativo son electos de manera separada.
El pasado domingo 11 de julio los coordinadores de los grupos parlamentarios del PAN y PRD en el Senado, Gustavo Madero y Carlos Navarrete, se pronunciaron por incorporar la figura de las coaliciones legislativas en los trabajos de la reforma política. De esa forma, esperan el establecimiento de un pacto de gobierno que permitiera unificar los votos de las dos fuerzas políticas para darle mayoría al gobierno respectivo, sea del color que sea. No suena mal en el papel, pero ¿es algo factible?
¿Funcionarían las alianzas legislativas?
Comencemos por el argumento más esencial: un programa de gobierno entre partidos tan opuestos reduciría la plataforma a un mínimo común denominador que, en el mejor de los casos, ofrecería soluciones parciales a los problemas que enfrentamos como país. Se espera que los partidos presenten propuestas según sus ideologías y las contrasten. En todo caso este problema se puede zanjar de una forma relativamente decorosa a través de una plataforma política coherente y atractiva para los diversos actores sociales.
Otro problema es que, por más que pudiesen alcanzar una mayoría estable, las negociaciones y decisiones se dejan en manos de legisladores amateur que dependen de liderazgos ajenos al órgano legislativo. La no reelección legislativa hace que diputados y senadores sepan que la continuación de sus carreras depende muy poco de cuanto hagan durante su gestión, sino de qué tan leales son a quienes pueden garantizar el siguiente encargo. Por lo tanto los horizontes de negociación se limitan a cuanto se pueda alcanzar hasta las siguientes elecciones y al capricho de líderes que no son legisladores. Nadie puede asegurar la continuidad de las reformas pactadas más allá de esa fecha.
Por último, si nadie tiene la capacidad de establecer acuerdos que vayan más allá de la coyuntura, tampoco se cuenta con la garantía de que los partidos actúen de manera cohesiva durante su gestión. Todavía peor, los ciudadanos tampoco contamos con herramientas para premiarlos o castigarlos si se van a otro puesto.
De esa forma la propuesta de generar alianzas legislativas generaría, de ser aprobada, una figura que carecería de mecanismos para hacerla vinculante. Esto es, tendríamos un bonito deseo que no se cumpliría.
¿Dónde está el problema de fondo?
Si la propuesta de los senadores Navarrete y Madero es un elefante blanco, ¿qué discusión están evitando? El tema de fondo: generar un verdadero cambio político a través de desarticular las reglas existentes.
A lo largo de setenta años, el PRI diseñó un sistema que lo legitimó y lo sostuvo. Hablamos aquí no sólo de instituciones sino de valores, discursos y creencias como el nacionalismo revolucionario. De esa forma se generó un sistema de dominación que generaba aceptación a través de reglas y formas de ver el mundo.
Desde finales de los años ochenta del siglo pasado se dio la alternancia de partido gobernante en los estados y en 2000 a nivel federal. Sin embargo ninguno de los partidos cuestionó esas instituciones y creencias. Muy al contrario, les pareció cómodo gobernar con éstas.
Por ejemplo, los gobernadores no tendrían por qué interesarse en modernizar el federalismo si los estados dependen en gran medida de recursos federales que ejercen a discreción. Tampoco hay razones para preocuparse por generar pesos y contrapesos eficaces cuando son los grandes electores a todos los cargos representativos y, por ende, también de aquellos que son ratificados o electos por los congresos locales.
Sin embargo las viejas reglas ya no generan certidumbre y han dejado de ser eficaces. La falta de liderazgo en el tema de la reforma política ha generado la impresión de que el PAN y el PRD en el gobierno son igual de turbios que el PRI – con la diferencia de que los últimos sí saben gobernar.
Por lo tanto las alianzas se pueden ver como un intento extremo por parte del PAN y el PRD por impedir el avance del PRI a través de un discurso antipriísta, tras las oportunidades que dejaron pasar para reformar el sistema político. Si no lo logran en esta ocasión, puede ser la última vez que puedan volverlo a intentar en años.
Para terminar, volvamos a las propuestas de Navarrete y Madero. ¿Qué implicaría para sus partidos impulsar un cambio real? Que sus partidos pierdan las prerrogativas que gozan gracias al viejo régimen, como el control sobre la clase política a través de las candidaturas. Gracias a ello optan por proponer ideas que, de concretarse, no mejorarían nuestra democracia. Seguirán haciéndolo mientras no planteemos la situación en su dimensión real y exijamos un cambio.
Licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y Maestro en Estudios Legislativos en la Universidad de Hull, Reino Unido. Fue Secretario Técnico de la Comisión de Participación Ciudadana de la LVI Legislatura de la Cámara de Diputados (1994-1997). Durante los trabajos de la Comisión de Estudios para la Reforma del Estado, fue Secretario Técnico de la Mesa IV: “Régimen de gobierno y organización de los poderes públicos” (2000). En la administración pública federal, fue Director de Estudios Legislativos de la Secretaría de Gobernación (2002-2005). Ha impartido cátedra, seminarios y módulos en diversas instituciones académicas nacionales. Es Coordinador Académico del Diplomado en Planeación y Operación Legislativa del ITAM. Es coordinador y coautor de El legislador a examen. El debate sobre la reelección legislativa en México (Fondo de Cultura Económica, 2003). En este momento, se encuentra realizando una investigación sobre las prerrogativas parlamentarias. Escribe artículos sobre política en diversos periódicos y revistas. Página electrónica: www.fernandodworak.com. Contacto: fernando@fernandodworak.com







User Comments
ALAN
On September 7, 2010 at 1:16 pm
Buy:Arimidex.100% Pure Okinawan Coral Calcium.Accutane.Zyban.Retin-A.Prevacid.Human Growth Hormone.Lumigan.Nexium.Zovirax.Actos.Synthroid.Mega Hoodia.Valtrex.Petcam (Metacam) Oral Suspension.Prednisolone….
Post Comment